Todo ocurre en tu teléfono y no necesitas instalar nada ni crear una cuenta. Son cinco pasos, y el que dirige la sesión marca el ritmo: tu pantalla va cambiando sola.
Hay dos maneras, según cómo te hayan convocado.
Si te inscribieron por nombre, recibirás un enlace tuyo por WhatsApp o correo. Ábrelo y ya estás dentro: no hay código que escribir. Ese enlace es personal — es tu credencial para votar, así que no lo reenvíes.
Si en la sala hay un QR proyectado, escanéalo con la cámara. Te pedirá tu nombre —como aparecerá en el acta— y el código de la sala, seis letras que están proyectadas junto al QR.
Al entrar llegas al lobby. Te confirma que estás acreditado y presente, y muestra la agenda completa con el estado de cada punto. Mientras no haya una votación abierta, aquí no hay nada que hacer: déjalo abierto.
Cuando abran una votación, tu teléfono pasa solo a la papeleta. No tienes que refrescar ni estar pendiente del botón.
Algunos puntos traen material preparado por quien montó el evento: contexto histórico, la posición a favor, la posición en contra y las referencias. Está para que votes informado, y puedes leerlo desde el lobby o desde la propia papeleta.
La papeleta muestra la pregunta y tus opciones. Elige una y pulsa Confirmar voto.
Antes de sellarlo, Voteye te repite lo que elegiste y te avisa de que es definitivo. Léelo: un voto emitido no se puede cambiar.
Si no quieres pronunciarte, puedes abstenerte, y dejar escrito el motivo si quieres que conste. Abstenerse no es faltar: cuenta como participación, porque estuviste y te pronunciaste.
Con tu voto emitido, la pantalla te confirma que quedó sellado en el acta. El resultado no se publica al instante: se revela cuando quien dirige la sesión lo decide.
Al revelarse, verás el conteo con el veredicto y la participación. Después vuelves al lobby y el ciclo se repite con el punto siguiente.
Revisa que sean las seis letras proyectadas en la sala y que no hayas añadido espacios. Si el registro ya se cerró, el código deja de funcionar a propósito: pide que te registren en la puerta.
No se puede votar después del cierre; esa regla se comprueba en el servidor y no depende de tu teléfono. Avisa a quien dirige la sesión: puede volver a abrir el punto si la asamblea lo acuerda.
Vuelve a abrir tu enlace personal, o escanea otra vez el QR. Sigues siendo la misma persona y tu voto no se duplica: volver a entrar no crea un segundo acceso.
No hay forma de cambiarlo — por eso está la confirmación. Díselo a quien dirige la sesión para que quede constancia en el acta.
Votar dos veces el mismo punto, votar después del cierre, cambiar un voto ya emitido, ni votar por otra persona con su enlace. Cada acceso es de una sola persona y de un solo uso por punto.