Alguien te pasó un enlace o proyectó un QR para decidir algo entre varios. No hay cuenta, ni contraseña, ni nada que instalar.
Abre el enlace, o escanea el QR con la cámara del teléfono. Lo primero que te pide es tu nombre, para que el resultado deje constancia de quién participó.
Verás la pregunta con sus opciones. Elige la tuya y confirma. Si quieres, puedes explicar tu voto en ¿Por qué? — es opcional, y queda junto al resultado.
También puedes abstenerte, que es distinto de no participar: queda registrado que entraste y decidiste no pronunciarte.
El conteo no se muestra mientras la consulta está abierta, para que nadie vote mirando cómo va. Cuando quien la creó la cierra y la revela, tu pantalla se actualiza sola con el resultado: no hace falta recargar ni volver a abrir el enlace.
Tu voto queda fijado al teléfono o computadora con que votaste. Eso es lo que impide que la misma persona vote varias veces recargando la página. Si vuelves a abrir el enlace desde el mismo dispositivo verás tu voto ya emitido, no una papeleta en blanco.
Tu voto ya está guardado en el servidor. Cerrar la pestaña o bloquear el teléfono no lo borra; vuelve al enlace cuando quieras ver el resultado.
Es la protección de un voto por persona. Si de verdad son dos personas distintas compartiendo un teléfono, cada una necesita su propio dispositivo — o que quien organiza abra la consulta a otro canal.
La crearon pero todavía no la activaron. Espera a que quien la organiza la abra, y vuelve a cargar el enlace.
Es normal: el resultado aparece cuando lo revelan, no al votar. Deja la página abierta y cambiará sola.
Votar dos veces desde el mismo dispositivo, ni cambiar tu voto una vez confirmado. Tampoco verás quién votó qué: el resultado es del grupo.